Vea La Pagina En

Cambiar el tamaño del texto

División de Apelaciones

Los sub Fiscales de la División de Apelaciones proporcionan a los tribunales de apelaciones y los tribunales federales de Nueva York análisis completos, orales y escritos de los problemas legales y de las determinaciones de hechos que se presentan en numerosas acciones penales. Esto permite que se sostengan las sentencias debidamente dictadas y que ningún defecto en el proceso de los casos afecte de forma indebida al público o al acusado. Nuestros sub Fiscales se destacan por su pericia en las investigaciones especializadas y la defensa de casos que exigen los tribunales de apelaciones más respetados del país. Además, comparecen habitualmente en el Tribunal de Apelaciones de Nueva York, el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Segundo Circuito y, en ocasiones, en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Según la legislación de Nueva York, todo acusado sentenciado tiene derecho a una apelación, cuyo objetivo puede ser la anulación de la sentencia por algún error legal u otro defecto en el proceso de los tribunales de primera instancia. Una vez que el acusado haya identificado las causas por las cuales quiere solicitar la anulación de su sentencia, un miembro de la División de Apelaciones revisa detalladamente los procesos en el tribunal de primera instancia y con las autoridades legales relevantes, presenta un informe ante el Tribunal de Apelaciones y, luego, defiende la apelación, en general, ante un panel de cinco jueces. La parte perdedora de la primera ronda de la litigación de la apelación suele tratar de llevar el caso al tribunal superior en Nueva York, el Tribunal de Apelaciones. En ocasiones, los casos con problemas legales que se remiten a la Constitución de los Estados Unidos u otras leyes federales, llegan a la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Nuestra práctica en apelaciones abarca muchos otros tipos de procesos. Por ejemplo, los sub fiscales de la División de Apelaciones representan a Nueva York en los tribunales federales en todos los niveles al responder a las solicitudes de habeas corpus. Nuestros sub fiscales también representan a los residentes del Estado en los tribunales de apelaciones de Nueva York en respuesta a los ataques indirectos contra sentencias dictadas de conformidad con la legislación estatal. Iniciamos las apelaciones cuando los tribunales de primera instancia no aceptan cargos o eliminan pruebas sin causas legales válidas para hacerlo. Además, debido a que los tribunales de apelaciones respetan mucho nuestro trabajo, las organizaciones que desean compartir sus opiniones con los tribunales de apelaciones en calidad de amigos del tribunal a menudo llaman a nuestros abogados a fin de preparar presentaciones para casos importantes en los cuales, de no ser así, no participaríamos.

Por último, aunque nuestra actividad principal es la defensa de condenas penales contra los intentos de anulación, nunca perdemos de vista la obligación del fiscal de procurar que se haga justicia. Por lo tanto, en los casos en que el acusado se haya visto injustamente afectado por algún error del proceso que condujo a su condena, la División de Apelaciones reconoce el defecto abiertamente e impulsa la búsqueda de una solución para compensarlo eficazmente sin dañar al público.

Algunos de los casos más destacados son

People v. McBride, 14 N.Y.3d 440 (2010)Open

Tres días después de que un testigo de un robo a mano armada identificara al acusado como el hombre que llevaba el arma, varios oficiales de la policía fueron a la casa del acusado a buscarlo. Aunque al acercarse a la puerta oían voces provenientes del interior del apartamento del acusado, y una persona respondió cuando hicieron sonar el intercomunicador, tras llamar a la puerta varias veces, nadie respondió. Un detective y su compañero fueron a la salida de incendios, miraron hacia el interior del apartamento a través de una ventana y vieron a un hombre acostado en el piso. Golpearon en la ventana y se identificaron. Rápidamente una mujer abrió la puerta llorando muy nerviosa. Los oficiales le preguntaron “¿todo está bien?", pero ella no respondió, y entonces entraron al apartamento para determinar si estaba bajo amenaza. Encontraron al acusado en el interior y lo arrestaron por el robo. Tras la sentencia de condena, el acusado apeló y denunció que la entrada de los oficiales en su casa había sido ilegal porque no habían obtenido la orden de allanamiento y afirmó que los oficiales habían inventado la emergencia aparente con la que se habían encontrado. Un fiscal de la Unidad de Apelaciones argumentó el caso ante el Tribunal de Apelaciones de Nueva York, que determinó que la conducta de los oficiales había sido razonable en esas circunstancias y reafirmó la sentencia de condena.

People v. Tolentino, 14 N.Y.3d 382 (2010) (cert. granted, 131 S. Ct. 595)Open

El acusado conducía un vehículo en Manhattan cuando la policía lo detuvo porque estaba escuchando música a un volumen demasiado alto. Los agentes determinaron la identidad del acusado y cuando verificaron su registro de conductor observaron que tenía la licencia suspendida. El acusado de conducir sin licencia declaróque la policía había violado sus derechos de la Cuarta Enmienda al detener su automóvil y le pidió al tribunal que, en el juicio, prohibiera el examen del registro de conductor durante la detención. El juez falló que, independientemente de que la detención hubiera sido o no ilegal, el registro de conductor del acusado no podía quedar excluido como resultado de la detención. Los tribunales de apelaciones de Nueva York estuvieron de acuerdo con la sentencia del Tribunal de Apelaciones que afirma que no debe eliminarse ninguna prueba si una detención ilegal solo tiene como resultado el descubrimiento de la identidad de la persona, lo cual, a su vez, lleva únicamente a recuperar información que las autoridades tenían legalmente en su poder antes de que se produjese la detención. La Corte Suprema le dio permiso al acusado para apelar su demanda basada en la Cuarta Enmienda ante ese tribunal, y los abogados de la Unidad de Apelaciones preparan el caso para la audiencia programada para la primavera de 2010.

Mannix v. Phillips, 619 F.3d 187 (2d Cir. 2010)Open

El acusado fue condenado por homicidio culposo tras un tiroteo en un bar. Intentó obtener una orden judicial de habeas corpus en el tribunal federal basándose en la demanda de que la ley de homicidios culposos de Nueva York es inconstitucional por ser poco precisa. La Unidad de Apelaciones defendió la sentencia tanto en el Tribunal de Distrito federal como en el Segundo Circuito, y ambos mantuvieron la condena y la constitucionalidad de la ley estatal.

People v. Frazier, 2010 WL 5070771 (N.Y. Court of Appeals)Open

El acusado fue sentenciado por robo por haber entrado ilegalmente en dos apartamentos, y por hurto por haber robado en esos apartamentos objetos que valen miles de dólares. El juez de primera instancia dictó las sentencias tomando como base las condenas por hurto de forma consecutiva con las de los robos. En la apelación, la División de Apelaciones sostuvo que, dado que el intento de robar objetos era un elemento común de ambos delitos, los de robo y hurto, las sentencias debían ejecutarse a la vez, lo que resultó en una reducción del tiempo en prisión del acusado. Un fiscal de la Unidad de Apelaciones llevó el caso al Tribunal de Apelaciones, el cual anuló lo determinado por la División de Apelaciones y sostuvo que las sentencias consecutivas son legales para los delitos que incluyen diferentes acciones, aun cuando la intención del acusado al cometer esas acciones fuera una sola. El tribunal volvió a imponer la sentencia que el juez de primera instancia había encontrado justa.

Portalatin v. Graham, 624 F.3d 69 (2d Cir. 2010)Open

Varios delincuentes reincidentes peligrosos, entre ellos un delincuente que había sido condenado en el Condado de Nueva York, presentaron peticiones de habeas corpus en las que denunciaban que la legislación de Nueva York, que autoriza las sentencias más largas para los delincuentes reincidentes, acepta la determinación incorrecta de los hechos por parte del juez que dicta la sentencia y que, por lo tanto, era inconstitucional. Después de que los tribunales federales de distrito dictaminaran fallos conflictivos, se trataron juntas las apelaciones presentadas ante del Segundo Circuito, y un abogado de la Unidad de Apelaciones argumentó el caso en representación del Condado de Nueva York. Un panel formado por tres jueces del Segundo Circuito adoptó nuestra posición de que el acusado del Condado de Nueva York no puede obtener el habeas corpus por motivos procesales, pero, en los otros casos, el panel determinó que la legislación de Nueva York era inconstitucional. Luego el tribunal decidió que sus doce jueces debían volver a considerar  la sentencia de inconstitucionalidad. A pesar de que la sentencia de condena del Condado de Nueva York ya no era un problema, se le pidió a nuestra Unidad de Apelaciones que preparara un informe para que la Asociación de Fiscalías del Estado de Nueva York lo presentara en calidad de amigos del tribunal. De conformidad con lo que expresamos en el informe, el Segundo Circuito en pleno rechazó la opinión del panel formado por tres jueces y mantuvo la constitucionalidad de la legislación  de sentencias de Nueva York.